¿Cómo fijar mi PVP? II Parte

¿A cuánto tengo que vender este plato?

Vamos a ponernos en situación.

Tenemos un plato cuyo coste de materia prima es de 3 €

La pregunta es sencilla:

¿A cuánto lo vendo?

Aquí podemos utilizar diferentes métodos. Hoy vamos a ver dos de los más habituales.

  1. El coeficiente multiplicador

Es probablemente uno de los sistemas más utilizados en restauración.

La lógica es sencilla:

Coste de materia prima × Coeficiente = PVP sin IVA

Imaginemos que nuestro coeficiente es 2,27.

Nuestro plato:

3 € × 2,27 = 6,81 €

Ese sería nuestro PVP sin IVA.

¿De dónde sale ese 2,27?

De la relación entre el margen contributivo que queremos conseguir y el coste de materia prima.

En el ejemplo original, un coeficiente de 2,27 implica aproximadamente un 44 % de Food Cost y un 56 % de margen bruto.

La ventaja es evidente:

  • Es sencillo.
  • Rápido.
  • Y nos permite trabajar con muchos productos de una manera bastante fácil.

Pero tiene un problema.

No todos los productos se comportan igual.

Y aquí es donde empiezan los dolores de cabeza.

  1. Fijar el precio mediante un ratio

Otra posibilidad es establecer qué porcentaje del PVP queremos que represente nuestra materia prima.

Por ejemplo:

Food Cost objetivo = 32 %

Tenemos un plato cuyo coste es de 3 €.

La fórmula sería:

PVP = Coste de materia prima / Food Cost

Por tanto:

3 € / 0,32 = 9,38 €

Nuestro PVP sin IVA sería:

9,38 €

Y nos quedaría un 68 % de margen contributivo.

Parece sencillo. Y lo es.

Pero volvemos a encontrarnos con el mismo problema:

¿Podemos vender ese plato a 9,38 €?

Porque las matemáticas pueden decir que sí. Pero el cliente puede decir que no. Y aquí está la clave

El PVP no vive en una hoja Excel. Vive en el mercado.

Podemos calcular que necesitamos vender un plato a 12 €.

Pero si nuestro cliente no percibe 12 € de valor, tendremos un problema.

También podemos decidir venderlo a 8 € porque la competencia está en 8 €.

Pero si con ese precio no cubrimos correctamente nuestros costes, tendremos otro problema todavía más serio.

Por eso, antes de fijar definitivamente el precio, debemos cruzar tres variables:

Coste + Rentabilidad + Mercado

Y hay una cuarta que muchas veces olvidamos:

Valor percibido por el cliente.

Porque el mismo coste de materia prima puede generar PVP muy diferentes dependiendo del producto, el establecimiento, el servicio, la ubicación y el cliente.

En la próxima newsletter veremos precisamente eso.

Porque aquí llega lo realmente interesante:

¿Qué pasa cuando aplicamos el mismo porcentaje a productos completamente diferentes?

Spoiler:

Las matemáticas pueden funcionar perfectamente. Y el precio puede ser un desastre.

 Me gustaría saber lo que realmente piensas de este post.

¿Te es de utilidad? ¿Crees que lo que cuento es algo obvio? ¿Crees que puedes aplicar sus recomendaciones? ¿Lo ves falto de contenido?

Me encantará responder a vuestras dudas, quejas o sugerencias a través de los comentarios del mismo, o si prefieres contactar conmigo directamente para hacérmelos llegar en privado, lo puedes hacer a través de mi web www.nachocacharron.com

Si te ha gustado, te animo a que me des tu like y lo compartas con quien creas pueda ser de utilidad.

Graciñas y hasta la próxima entrada!!

 

Ingeniería de menús (I)

La carta no es decoración. Es una herramienta de venta. Hay restaurantes que dedican muchísimo tiempo a diseñar su carta. Fotos bonitas. Tipografías cuidadas. Descripciones

Leer Más >>